Hoy tengo un mal presentimiento, algo maligno flota en el aire, creo que va a ser el día de mi primera batalla. Todo está listo. Soy la cuarta, siempre soy la cuarta, la cuarta nunca ha sobrevivido al punto. Es mi turno. No quiero que haya punto. Hoy no. Agarro la medalla de San Antonio con fuerza, casi me duele. Se alarga el tiempo, se para. Miro la chuleta de mi mano "el punto va para...", se ha borrado con el sudor. ¿Qué voy a hacer? Como haya punto; estoy perdida. Está aquí. Viene hacia mí girando en espiral como riéndose. He esperado el día en que las fuerzas me abandonaran para presentarse. Tengo miedo. Tengo miedo de desmayarme. Voy a a fallar seguro. ¿Para dónde demonios iba el punto? Leo en un pizarra de salvamento "EL PUNTO VA PARA ABAJO". Todas las precauciones son pocas contra este enemigo implacable. Se precipita el mundo.
-Unidades de millar.
-El seis -digo con mi sonrisa perfecta, mientras se me clavan mil miradas infladas de envidia.
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