Francis Scott Fitzgerald, el soldado que nunca luchó, el deportista que nunca jugó, el escritor que nunca terminó de verse reconocido a pesar de algunos monumentales y fulgurantes éxitos como... escribió en la que quizá fue su mayor época de euforia vital unos relatos que recopilaría bajo el título de "Flappers y Filósofos", donde describía no sólo a la nueva Eva, sino también el impacto social que estaban produciendo. Flirteando al límite de la frivolidad, de la tragedia, de la arrogancia, (y no hay arrogancia como la belleza física) las flappers tratan por fin a los hombres de una manera frontal, como sus iguales e incluso se burlan de ellos. "Vamos, acércate anda, dame un beso- dice Marcia Meadow a un triste estudiante de filosofía.
¿Porqué quieres que te bese? - pregunta él, severo. ¿Es que vas siemrpe por ahí besando a la gente?
Claro-contesta Marcia sin inmutarse-, de eso se trata la vida, de ir por ahí besando a la gente... "
Leído e: Esquire.
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