viernes, 13 de febrero de 2009

Te doy mis Ojos

De todas nosotras; ¿Quién te gusta más? Ahora puedes elegir.
Se lo decía una muchachita rubia, con una cinta azul en la cabeza y apenas tres años.
-No lo sé. Ninguna.
Las tres amigas cruzaron una mirada de complicidad.
-Espera, -dijo una-. Lo primero que ha dicho es que no lo sabe.
-Ya, pues tenía que haber dicho que le daba igual- replicó la morena pecosa.
La rubia, sin inmutarse, cogió una oruga de las que circulaban por el parterrete de geranios del jardín infantil, y le dijo al niño: ¿Ves?. Acércate.
El chiquillo lo hizo, quizá esperando un beso afortunado.
-Abre más el ojo- le dijo.
Y mientras el muchacho abría el ojo, la rubia acertó a meterle la oruga en la pupila.
El niño se echó hacia atrás
Desde entonces, nunca más en su vida volvió a ver igual. Con tres años aquella oruga le había arañado la córnea. Y al recogerle su abuelo, lloró.

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